Espiral del Viento
Autor: Martín Chirino
Ubicación: Parlamento de Canarias
Lady Tenerife
Obra de gran tamaño, más de 10 m de alto y otro tanto de
ancho, situada sobre el tejado y fachada del edificio del Parlamento de
Canarias, en Santa Cruz de Tenerife.
"La Espiral que alarga su brazo sobre el
edificio del Parlamento de Canarias es una obra de tal belleza y envergadura
que, sin duda, hacen posible realizar una acrobacia sobre la realidad
cotidiana". Ángeles Alemán.
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"Un querer salirse en fuerza vertical, caracteriza a la forja escultórica de Chimo, como terco afán de dibujarse sin la ayuda del suelo, sólo no sé con que alas... He aquí un hierro que prepara un salto imposible y que anda siempre entre el logro y el fracaso, porque lo volátil se conjuga aquí con el peso tremendo de la tierra que lo contiene y domina en todo momento como a algo muy suyo... Y está claro que, junto a la elevación radiante de una espiga de hierro castellano, se sumerge, pesada, el ancla atlántica de su nacimiento". Sancho Negro (Manolo Millares)
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Martín Chirino nació el 1 de marzo de 1925 en Las Palmas
de Gran Canaria y su obra ha hecho que sea reconocido como uno de los escultores
españoles más importantes de las últimas décadas. El arte abstracto es el estilo
en el que se enmarca su obra y el hierro el principal material empleado por el
canario.
El escultor comenzó sus estudios artísticos en la Academia del
escultor Manuel Ramas en 1944 y, aunque llegó a matricularse en Filosofía y
Letras, abandonó esos estudios para llegar a la Escuela de Bellas Artes de San
Fernando, Madrid, donde se tituló. Comenzó a viajar a París y Londres, donde
amplió su formación en la School of Fine Arts.
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Chirino fue uno de los protagonistas en la renovación de
los lenguajes plásticos después de la guerra. Su incorporación en 1958 al grupo
El Paso, integrado por Antonio Saura, Manolo Millares o Rafael Canogar entre
otros, coincide con el surgimiento de un arte enraizado en la tradición
española, desde una actitud crítica con la situación político social.
Durante
estos años encontró el que sería el motivo alegórico de toda su carrera: La
Espiral, el Viento como resultado de su reflexión sobre la iconografía
prehispánica y el legado de su cultura.
Desde entonces ha trabajado siempre
"apasionado por lo que hacía", en sus espirales, sus vientos solanos, afrocanes
y aeróvoros, en su empeño de "conseguir que el hierro quiera definir lo
sublime". Decía que en su trabajo no hay esculturas de antes y de ahora, era
continuo y repetía que es artista de una sola espiral, de una sola escultura.